Mudéjar
El Legado del Arte Mudéjar
El arte mudéjar es un fenómeno artístico exclusivo de la Península Ibérica, nacido de la convivencia entre las culturas cristiana y musulmana en la España medieval. Desarrollado entre los siglos XII y XVII, sirvió de puente entre el arte cristiano (románico, gótico, renacentista) y el islámico. Se caracteriza por el empleo de materiales modestos pero ricos en posibilidades plásticas, como el ladrillo, el yeso, la cerámica vidriada y la madera, que son elevados a la categoría de arte mediante una sofisticada decoración con motivos principalmente geométricos y vegetales.
Arte Mudéjar en la ciudad de Teruel
La capital de la provincia es un auténtico museo del arte mudéjar, donde se puede comprender la evolución de este estilo arquitectónico desde sus orígenes. Monumentos emblemáticos como los conjuntos de la Catedral de Santa María y la Iglesia de San Pedro, junto a las torres de San Martín y El Salvador, forman un legado de valor incalculable, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Las torres de la Catedral y de San Pedro, del siglo XIII, representan la primera fase. Son estructuras de sólida factura, donde aún perdura el influjo del románico en su distribución de volúmenes y el uso de arcos de medio punto. Su decoración, más sobria pero elegante, incorpora los primeros frisos de cerámica verde y arcos ciegos entrecruzados.
Ya en el siglo XIV, el mudéjar turolense alcanza su madurez y máxima exuberancia en las torres de San Martín y El Salvador. Liberadas de la influencia románica, estas torres gemelas que cuentan con su propia historia de amor trágico, despliegan un repertorio decorativo de una complejidad asombrosa con muros tapizados de arquerías ciegas entrelazadas, ajimeces y una profusión de cerámica vidriada en verde y blanco, que crea un juego cromático único.
En el interior de la Catedral, su techumbre, una gran armadura de par y nudillo de 32 metros de luz, se erige como la «Capilla Sixtina» del arte mudéjar, una obra maestra de la carpintería medieval cuya iconografía la convierte en un libro abierto de la sociedad del siglo XIV.
El Mudéjar rural de la provincia
Más allá de la capital, el mudéjar se extiende por el territorio turolense, predominando especialmente en las comarcas del Jiloca y las Cuencas Mineras. Este mudéjar rural es mayoritariamente tardío (siglos XVI al XVIII) y muestra cómo el estilo se adaptó a los nuevos gustos del Renacimiento y el Barroco, a menudo visible en sus esbeltas torres campanario de planta cuadrada u octogonal.
Algunas de las muestras más destacadas del arte mudéjar en la provincia son:
- La iglesia de Santiago el Mayor en Montalbán, una de las joyas del mudéjar aragonés. Su imponente ábside, reforzado por contrafuertes en forma de torreones, está completamente decorado con un magnífico paño de rombos y arcos entrecruzados. Su estructura, que incluye una galería superior almenada, evidencia el carácter defensivo de muchos de estos templos medievales.
- La torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Muniesa, es un ejemplo sublime del mudéjar. Mide 55 metros de altura y es la única en la provincia con planta octogonal. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, dentro del Mudéjar de Aragón.
- Santuario de la Virgen de la Fuente, en Peñarroya de Tastavins, es un complejo donde se superponen dos iglesias. La más antigua, de origen medieval, conserva valiosos elementos mudéjares en su techumbre y estructura, integrados en un paraje de gran valor natural y legendario.
- La iglesia de Santa María la Mayor, en Hijar, es una maciza y poderosa construcción de ladrillo que muestra la evolución del estilo a lo largo de los siglos. Su ábside poligonal del siglo XIV, de siete lados y decorado con finos motivos geométricos, contrasta con las ampliaciones posteriores, mostrando la larga pervivencia de las técnicas mudéjares.
La pequeña localidad de Olalla conserva una imponente torre del siglo XVI. Se trata de una construcción de cinco alturas, la base es cuadrada y el resto de cuerpos octogonales, todos ellos decorados con rombos y aspas realizados con el propio ladrillo.
Además de estos elementos destacados podemos ampliar el recorrido a muchas más localidades donde el mudéjar está presente, como Báguena, San Martín del Río, Navarrete del Río, Lechago, Allueva, Crivillén o Albalate del Arzobispo, entre otros.
