Patrimonio Íbero y Romano
Teruel, huella viva de las civilizaciones antiguas
Gracias a su estratégica ubicación geografica, la provincia de Teruel ha sido un territorio de contacto, convivencia e incluso conflicto entre distintas civilizaciones, cuyo legado, perfectamente conservado y musealizado, ofrece hoy una visión completa y detallada de nuestro pasado más remoto. Íberos, celtíberos y romanos modelaron el paisaje, la sociedad y la economía de estas tierras, dejando una herencia arqueológica que invita a ser explorada.
Patrimonio Íbero
La presencia íbera en la provincia de Teruel tiene su epicentro en la zona del Bajo Aragón histórico. La magnitud e importancia de estos vestigios ha sido puesta en valor a través del consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón y su proyecto estrella, la Ruta Iberos en el Bajo Aragón. Esta iniciativa agrupa a once municipios y gestiona una red de diecinueve yacimientos arqueológicos excavados y once centros de visitantes, cada uno con una temática específica.
Entre los puntos más destacados de esta ruta se encuentran yacimientos como El Cabezo de Alcalá en Azaila, El Cabo en Andorra y El Cabezo de San Pedro en Oliete. Estos se complementan con varios centros de visitantes dedicados a temáticas específicas, como el de Cretas, centrado en la lengua y escritura ibéricas; el de Alloza, sobre la cerámica ibérica; o el de Calaceite, dedicado a la indumentaria, la tecnología y la etnología.
Más allá de esta ruta, en las inmediaciones de la capital turolense se encuentra el significativo poblado ibero-romano del Alto Chacón que conserva importantes estructuras arquitectónicas y ha proporcionado abundantes restos materiales.
Patrimonio Romano
El proceso de conquista y romanización integró el territorio turolense en las estructuras económicas y administrativas de Roma, dejando una huella imborrable en el paisaje. Destacan especialmente las obras de ingeniería civil, entre las que sobresale el Acueducto Romano que trasportaba agua desde el río Guadalaviar hasta la localidad de Cella. Data del siglo I d.C. y su recorrido de 25 kilómetros, parcialmente excavado en la roca en parajes como el Barranco de los Burros (Gea de Albarracín), está acondicionado para su visita. La red viaria contaba con importantes puentes, como el de Entrambasaguas sobre el río Pancrudo, en Luco del Jiloca o el Puente Romano de Calamocha.
En el ámbito urbano y rural, son esenciales dos yacimientos. En primer lugar, La Caridad en Caminreal, de origen celtíbero pero planificada posteriormente con un claro esquema urbanístico romano, evidencia el proceso de adaptación a los modelos imperiales. Por su parte, la Loma del Regadío en Urrea de Gaén es un excelente ejemplo de villa rústica romana, habitada durante varios siglos y que contaba con una importante instalación productiva dedicada principalmente al aceite, con cinco prensas y grandes depósitos.
Las excavaciones arqueológicas en estos y otros asentamientos han recuperado un rico repertorio de materiales muebles, como cerámicas, esculturas, armas, joyas, utensilios domésticos o monedas, que actualmente forman parte de las colecciones del Museo de Teruel, donde se puede profundizar en el conocimiento de estas fascinantes culturas y de muchas otras.
