El Dance
Los pueblos de Teruel respiran cultura y tradición popular y una de sus máximas expresiones es el Dance. Esta manifestación festiva combina teatro, música e historia y se mantiene viva en varias localidades de la provincia, habiendo sido recuperada recientemente tras varias décadas de inactividad en la mayoría de los casos.
El reconocimiento a este legado cultural está en proceso, ya que en 2024 se inició el procedimiento para declarar los dances de Aragón, incluyendo los de quince localidades turolenses, como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Estos son:
El Dance de Alloza se celebra el 3 de febrero para honrar a su patrón, San Blas. Esta tradición, representa una Pastorada con diálogos entre el Mayoral y el Rabadán, bailes de palos y la lucha entre el Ángel y la «Figura Negra» (que sustituye al Diablo). Destaca por sus vistosos trajes en color rosa de significado ceremonial y se mantiene gracias al esfuerzo vecinal y la incorporación de los más jóvenes.
Andorra celebra su Dance de Santa Bárbara durante las fiestas de diciembre. Esta tradición recuperada, documentada desde el siglo XIX, combina teatro, poesía y danza. El grupo lo forman cuatro cuadros de danzantes con vistosos trajes de colores, que ejecutan mudanzas de palos, espadas y el característico «trenzau» de cintas que finaliza la representación.
Tras una primera recuperación en la década de los 80, después de 60 años sin representarse, el Dance de Jorcas se recuperó por segunda vez en 2011. Lo interpretan ocho danzantes, el mayoral y el rabadán acompañado del burro hatero. Una de sus partes más destacadas es la «mudanza de oficios», donde los participantes imitan diversas profesiones bailando con las herramientas características de cada una.
El Dance de Albalate del Arzobispo, documentado desde 1655, fue recuperado y vuelto a representar en mayo de 2023 tras décadas de olvido. Lo interpretan diecisiete personajes: doce danzantes, un mayoral, dos rabadanes, un ángel y un diablo. Su repertorio incluye mudanzas como «La Gitanilla», «El Broquel» y «La Guirnalda». Los rabadanes actúan como personajes graciosos, mientras que el ángel y el diablo representan la lucha entre el bien y el mal, siendo el mayoral la autoridad que preserva la tradición.
El Dance de Alcalá de la Selva tiene lugar todos los años los días 8 y 9 de septiembre. El primer día, danzantes, pastores o graciosos y embajadores acompañan durante la procesión a una imagen de la Virgen de la Vega y por la tarde tienen lugar distintos actos en los que son los protagonistas. Al día siguiente todos ellos acompañan a la procesión de San Roque.
El Dance de Calamocha, conocido como el Baile de San Roque, es la tradición más singular de la localidad. Se celebra desde 1886 como cumplimiento de una promesa por salvar a la villa de una epidemia de cólera. Multitud de bailadores, vestidos de blanco con faja azul, forman dos filas y ejecutan un baile de tres horas durante las procesiones del 16 y 17 de agosto. El acto se interrumpe para que los «dicheros» reciten poemas críticos o de actualidad, dirigidos al santo. Fue declarado Fiesta de Interés Turístico de Aragón en 2012
El Dance de Castellote incluye la joven pero ya arraigada tradición de ‘Vestir el Palo’, recuperada hace 25 años. Esta danza, que se realiza durante las fiestas de San Macario, consta de dos partes: primero las danzantes visten un palo con cintas de colores al son de la música y luego deben ‘desvestirlo’. La precisión es crucial, ya que un error impide finalizar el baile correctamente.
El Dance de El Castellar celebró en 2015 su recuperación, tras 25 años de ausencia, en honor a la Virgen del Pilar. La representación del dance se realiza con bastones, espadas y el tradicional ‘vestir el palo’. Los graciosos amenizan con sus bromas, seguidos de las embajadas y la batalla entre moros y cristianos.
El Dance de Híjar, con orígenes documentados desde 1313 en honor a la Virgen de Arcos, fue recuperado en 2002 por el Centro de Estudios Bajo Martín y desde entonces se representa de forma ininterrumpida en distintas celebraciones como San Jorge, la procesión del “Pan Bendito” o en las fiestas patronales de la localidad.
Las danzas de gitanas y pastoras de La Iglesuela del Cid en honor a la Virgen del Cid tienen lugar en el mes de septiembre. Además de las danzantas intervienen ángeles, vírgenes niñas, la virgen mayor y también cuenta con la presencia de moros y cristianos.
Con sus primeras referencias documentadas en 1717, el Dance de Lidón se interrumpió tras la Guerra Civil y desde entonces solo se ha representado en contadas ocasiones, siendo la última en el año 2000, hasta su regreso en el verano de 2022. Ha recuperado su estructura tradicional de ocho danzantes, mayoral, rabadán, ángel y diablo, desfilando junto a un abanderado que porta una bandera carlista. Se han conservado los históricos trajes de los personajes principales, mientras que los danzantes visten réplicas de una indumentaria documentada en 1930.
El Dance de la Guirnalda de Los Olmos, recuperado en 2007 tras hallarse en una casa el texto original de Domingo Herrero de 1862, representa una petición ante el Mayoral en favor de diversos santos. No obstante, la guirnalda o corona será finalmente para el Salvador, patrón de la localidad. Para ambientar la celebración, las calles del pueblo son decoradas con elementos tradicionales del campo.
El Dance de Mora de Rubielos en honor a San Miguel, se perdió en 1952 y se recuperó en 2017. La procesión, acompañada por la Banda Musical, los danzantes y los clavarios, recorre el pueblo hasta la ermita de San Miguel para la misa y la posterior interpretación del dance. Esta representación evoca la conquista cristiana de Mora de Rubielos en el año 1171 de la mano del rey Alfonso II.
Tras varios años sin representarse, el Dance de Urrea de Gaén retomó su tradición en 2024. Esta celebración en honor a San Roque presenta cinco mudanzas con pasos, música y un atuendo característico. Sus letras, cortas y repetitivas, se han transmitido oralmente y además, recientemente han sido recopiladas y plasmadas en una publicación, lo que asegura su preservación.
El origen del Dance de Visiedo se remonta posiblemente al siglo XVII, creado por los vecinos para pedir a sus santos que protegieran las cosechas tras años de pedriscos. La representación incluye una procesión con bailes al son de la dulzaina y el tambor, la aparición inesperada del diablo y la pastorada o diálogo entre el mayoral y el rabadán en la plaza. Tras la lucha entre el ángel y el diablo, tienen lugar los «dichos» y los relatos de la vida de los santos, culminando con el baile de los danzantes. Además en esta localidad se encuentra el Museo del Dance, sobre el que puedes obtener más información aquí
